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Esta es una posición perfecta para coleccionistas de desafíos. La penetración poco profunda que ofrece esta posición les permitirá a ambos saborear las mieles de un placer especial y diferente.
Puntos de altísimo poder sexual, tanto en la mujer como en el hombre, convergen en esta posición. En la vagina, la mayor densidad de terminaciones sexualmente sensibles se encuentra a tan solo una pulgada de su entrada. Mientras que en el pene, esta alta densidad sensible se concentra en su cabeza.
Así pues que, gracias a la penetración parcial lograda en esta posición, ambos experimentarán un festival de sensaciones increíbles en simultánea.
Además, tu nivel de excitación irá en aumento, dado que con tus piernas elevadas y tu cabeza hacia abajo, la sangre de tu cuerpo descenderá, permitiéndote sentir esa ligera y efervescente presión sobre tu rostro, haciendo del momento un tanto más alucinante.
Siéntate en el borde de la cama y luego recuesta tu espalda.
Tu hombre deberá ubicarse de pie frente a ti, entre tus piernas.
Ahora eleva tus piernas y busca reposarlas sobre sus hombros. Para esto, el deberá inclinarse hacia delante para ayudarte.
Antes de que él vuelva a levantarse, deberán buscar la penetración.
Una vez se encuentre el pene en su cálida, dulce y húmeda morada, será el momento en el que tu hombre busque levantarse erguido, abrazando consistentemente tus muslos para llevarte hacia arriba.
De este modo, lograrán llegar a la posición de Ataque Inclinado.
Miremos cómo debe quedar la posición:
Tu hombre tendrá su espalda recta, sosteniéndote desde tus muslos, listo para la acción.
Tú estarás apoyada en la cama sobre tu cuello y parte alta de la espalda, mientras que tus pies, específicamente la región media entre talón y pantorrilla, estarán firmemente soportados sobre los hombros de tu amado.
Prácticamente, el trabajo pélvico para buscar la continua penetración corre por cuenta del hombre. Tú deberás simplemente entrar en sincronía con su movimiento, mantenerte firme con tus puntos de apoyo y dedicarte a disfrutar.
Un consejo que hará la diferencia:
Aférrate con tus manos firmemente al borde de la cama para impulsarte y mejorar la sincronía de movimiento. Va a resultar mucho más fácil y mejor si lo haces de este modo.
Es importante que te percates de la altura de la cama antes de pensar en esta posición. Si es del caso, busca otro lugar donde la postura pueda adoptarse sin problemas, tal como la ves en la animación.
Para esta postura, tu hombre ha de requerir una suficiente condición física y tú deberás tener bien firme la región media de tu cuerpo. Así que algo de ejercicio no vendría mal. La recompensa definitivamente amerita el esfuerzo.
Conoce algunos ejercicios útiles aquí
Tu amigo,
Fernando Bonafede



