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Esta posición ofrece un ángulo de penetración absolutamente excepcional.
Exige de una buena flexibilidad y de una excelente resistencia física de tu parte, dado que va a ser fundamental que conserves la postura de arco con tu espalda todo el tiempo. De hecho, ésta es la razón por la cual se da nombre a la postura.
Ya podrás vislumbrar que deberás exigir al máximo la parte baja de tu espalda, tus dorsales, tus muslos, tus glúteos, y en menor intensidad tu pelvis y la región abdominal. Mejor dicho, una maniobra al nivel de una buena rutina de ejercicios.
En tanto que tu hombre, en una posición perfectamente cómoda para él y con absoluta libertad de movimiento, podrá poner a funcionar su pelvis en una sinfonía de movimientos continuos y alternados. Podrá ser pausado cuando quiera y acelerar la marcha hasta su máxima expresión cuando tú lo necesites.
Hay una característica especial en esta postura y es la ubicación baja de tu cabeza respecto al cuerpo, con lo cual la sangre bajará paulatinamente incrementando la presión en el cuello y la totalidad de tu cara, permitiéndote percibir sensaciones sorprendentes. Súmale a esto, un buen desempeño peneano penetrativo de tu hombre y ya te podrás imaginar lo que pasa: de seguro has de llegar a un orgasmo realmente increíble.
Acuéstate boca arriba con las piernas separadas; que tus pies disten uno del otro más o menos a la misma distancia de los hombros.
Flexiona tus rodillas y apoya firmemente tus talones sobre la cama. Que talones y rodillas queden alineados formando un ángulo de 90º con la cama.
Eleva lo que más puedas tu pelvis, manteniendo un apoyo consistente con la parte alta de tu espalda, tus hombros y tu cuello. Puedes afianzar el apoyo utilizando tus codos e incluso tus manos. La idea es que logres mantener el equilibrio perfectamente mientras conservas el arco con tu espalda.
Tu pareja entra desde una posición de rodillas y busca penetrarte.
El movimiento se ha de desarrollar en sincronía con el movimiento de tu hombre, llevando tu cuerpo hacia adelante y hacia atrás.
Puedes utilizar una almohada bajo tu cuello para reducir la tensión y el riesgo de lesiones cervicales.
Esta posición va a demandar de un alto despliegue físico de tu parte, así que yo te sugiero que te prepares previamente antes de incorporarla en tu rutina. Te voy a enseñar un ejercicio que te ayudará en este sentido:
Ejercicio del arco
Este ejercicio te ayudará a fortalecer la parte superior del cuerpo, reforzarás toda la zona baja de la espalda, los glúteos y los músculos abdominales, además de que tu columna ganará flexibilidad.

Tiéndete de espaldas con las piernas separadas, flexiona las rodillas y ubica tus talones casi a la altura de los glúteos, de modo tal que los logres tocar con las manos (formarás un ángulo de 90º).

Ahora deberás elevar la pelvis hasta lo más alto, sin levantar los talones. Para esto has de empujar los pies contra el suelo, subiendo lentamente la pelvis e inhalando a medida que subas. Mantén esta postura durante al menos 2 segundos.

Retorna lentamente a la posición inicial, exhalando a medida que bajes y pensando en que cada vértebra deberá ir tocando progresivamente el suelo hasta alcanzar el reposo. De este modo proteges tu columna y fortaleces mucho mejor tus músculos.
Para empezar, desarrolla este ejercicio en 3 series de 5 repeticiones cada una, sin descanso mayor a 2 segundos entre repeticiones. Hacer y deshacer la postura cuenta como una sola repetición.
Con el tiempo podrás ir incrementando el número de repeticiones por serie. Procura no excederte porque podría resultar contraproducente. Hasta 15 repeticiones va a estar más que bien.
Además de fortalecer tus músculos y darle flexibilidad a tu columna, este ejercicio te ayudará a estirar notablemente el cuello, permitiéndote liberar un poco toda esa tensión del día.
Después de un par semanas estarás en óptimas condiciones para implementar perfectamente El Arco.
Figura perfecta y sexo perfecto. Todo en uno.
Tu amigo,
Fernando Bonafede


