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Al mejor estilo vaquero: monta a tu potro dominándolo por completo.
Perfecta para penes grandes o chicos: esta postura no tiene restricciones
En esta posición, no hay un contacto cara a cara, lo cual significa que vas a poder sentir pero no ver directamente a tu pareja, cosa que resulta fabulosa para que des rienda suelta a tus más fervientes fantasías. Es la oportunidad para que te deleites poniendo a funcionar tu imaginación y te sumerjas en lo más profundo de tus deseos.
Esta es una posición donde tú tienes el control absoluto de la situación, sin embargo tiene poco en el camino de la estimulación del clítoris, así es que tu excitación va a depender netamente de tu capacidad de maniobra para encontrar los mejores ángulos de penetración. Quien indudablemente se goza una fiesta de maravilla es tu hombre; no cabe la menor duda.
Nuestra naturaleza sexual responde positivamente a lo visual. Los hombres, literalmente, nos volvemos locos cuando el placer nos entra por los ojos.
Esta postura nos dará una visual completa de todo el proceso peneano penetrativo de manera directa. Tendremos la belleza de tu espalda y toda tu retaguardia solo para nosotros, como espectadores exclusivos de primera fila. Esto nos pondrá al máximo.
¿Recuerdas lo del efecto boomerang? Si logras hacer sentir bien a tu hombre en la cama, motivas a que él quiera hacerte sentir bien a ti. Así pues que éste es un excelente regalo para él y una muy inteligente inversión para ti.
Además, ten presente que en esta posición tienes el poder absoluto para elegir la velocidad, el ritmo, el ángulo y la profundidad de penetración. Cualquiera que fuere el tamaño del pene o la circunstancia, tú tienes el control.
En primer lugar, para esta posición es necesario que tu hombre ya esté lo suficientemente excitado. ¿Qué quiero decir con esto? Su pene ya debe estar como para izar bandera. Lo que necesitas saber para alcanzar la perfección en esta fase, lo encuentras en El Mapa del Placer Masculino
Logrado el primer paso, él deberá acostarse boca arriba con sus piernas totalmente estiradas. Tú, de espaldas hacia él y de rodillas, deberás montarte buscando la penetración.
El desarrollo de esta postura y el movimiento prácticamente está a tu cargo. Tu hombre simplemente deberá interpretar tu maniobra, logrando encausar una perfecta sincronía.
Deberás lograr un movimiento armónico hacia arriba y hacia abajo, buscando la efervescencia de tu amado. Podrás hacerlo pausado o acelerando el ritmo, según te lo marque la intensidad de su respiración y lo que puedas percibir del lenguaje de su cuerpo.
Puedes apoyarte con tus manos sobre sus muslos.
Puedes apoyarte en la cama con tus manos por delante o detrás de ti.
Puedes simplemente liberar tus manos y dejar todo en función de la resistencia de tus piernas.
E incluso, puedes inclinarte un poco hacia el frente sobrevolando las piernas de tu hombre, apoyándote en tus manos y elevando tus glúteos, para que él pueda ver la hermosura de tu vulva. Deberás tener especial cuidado en no dejar salir el pene de su húmedo hospedaje, porque sentirás esa terrible sensación de vacío.
Hay cosas que debes saber, para que todo este festín no se convierta en una frustración para ambos, las cuales explico y detallo perfectamente en El Mapa del Placer Masculino. Resulta necesario que las conozcas.
Tu amigo,
Fernando Bonafede



